Reestructuración del Ministerio de Agricultura y el paro agrario nacional

“Arrebato emocional de la Ministra y demanda de 25 años de productores agrarios”

Ing. Rómulo Antúnez Antúnez
Especialista en Gestión Pública Descentralizada

Estuve de paso como funcionario del MINAGRI en el 2018 y el Ministro de entonces anunciaba su reestructuración y encargó el diseño de la propuesta a algunos “especialistas” del mismo sector que presurosos recogían información de otros “super especialistas”, otros ministerios y del MEF para satisfacer el arrebato emocional del Ministro de paso, lo cual terminó en una fiebre momentánea de contradicciones internas, luchas por defender sus mediocres posiciones y espacios que generalmente ocupan por muchos años y que no tienen la menor intención de escuchar a los agricultores nacionales y menos de la los campesinos agricultores familiares.
Muy pocos entienden para qué sirve el MINAGRI. El campesino andino, agricultor familiar, productores de pequeñas cadenas productivas, el especialista en temas agrarios, en recursos hídricos e inclusive los funcionarios y empleados de las direcciones regionales agrarias, no entienden que función cumplen en el sector y qué objetivos persigue el MINAGRI. La gran agricultura de exportación o articulado a mercados nacionales y globales, no necesitan entender al sector agrario porque no los necesita y las políticas son diseñadas y ejecutadas desde el MEF.
La reforma del sector agrario no debe ser un arrebato emocional de la Ministra; tiene que ser una política de Estado con soporte de diversos niveles de gobierno y poderes del Estado; porque la institucionalidad agraria prácticamente NO EXISTE, más que sólo como una oficina burocrática concentrada en Lima llamada “Ministerio de Agricultura”, muy lejana a la Direcciones Agrarias y con programas y proyectos como AGRORURAL que es un organismo con objetivo confuso donde han concentrado una “chanfainita” de acciones desde la venta de abono, inversión en infraestructura de riego, conservación de suelos, apoyo a la competitividad de la pequeña agricultura, entre otras acciones que tienen escaso o nulo impacto en territorios y poblaciones concretas de nuestro País.
Es necesaria la reforma del sector y debe concentrarse en el rediseño institucional del MINAGRI, culminando el proceso de descentralización donde los Gobiernos Regionales y las Direcciones Regionales de Agricultura se articulen completamente, las municipalidades provinciales y las agencias agrarias deben fusionarse; así como el MINAGRI debe especializar organismos en políticas específicas como por ejemplo el PSI como la autoridad en infraestructura de riego menor o mayor; Fondo Sierra Azul relacionado a Siembra y Cosecha de agua de lluvia que fue mediocremente reducido a construir Qochas por ignorancia de los que lideran y por broncas mediocres internas entre Agrorual –ex pronamachcs_, PSI, entre otras instancias del Minagri; la ANA que debe desarrollar y fortalecer su autonomía, y otras que deben formar parte de la reformas integrales de la arquitectura organizacional del MINAGRI.
Es posible que la reestructuración mencionada por la Ministra no incluya la reforma de los objetivos de las políticas públicas del sector agrario, lo cual debe cambiar completamente para incorporar a la pequeña agricultura que representa el 81% unidades agropecuarias (2, millones 200 mil), cuya producción atenúa el avance de la desnutrición, garantiza la seguridad alimentaria y mueve la economía campesina en pobreza extrema, así como genera empleo familiar en territorios donde no existe otras actividades económicas rentables.
Los gremios agrarios han convocado al Paro Agrario Nacional; las demandas siguen siendo los mismos de hace 25 años; el Estado, es incapaz de garantizar el acceso al agua para riego para los agricultores; el proceso productivo con nula o escasa presencia de centros de investigación promovido por el Estado donde el pequeño agricultor tenga acceso a las innovaciones, así como el mercado de los intermediarios que vive y se enriquece del sudor de la frente de los productores por la desprotección total por parte del sector a los pequeños agricultores pero protege y subvenciona a los grandes agricultores con créditos blandos, seguros agrarios, leyes relacionados al empleo agrario, entre otras medidas. Los retos son grandes, creo que llegará el tiempo de las grandes movilizaciones para transformar nuestro sector agrario postergado.