Los 120 días de desgobierno en Áncash

Por Miguel Arista Cueva. Docente y abogado. Consultor, conferencista, especialista en gestión pública, educación y derecho administrativo. Fue director de la Dirección Regional de Educación de Áncash y del Colegio de Alto Rendimiento de Cajamarca, y gerente de Desarrollo Económico de la Municipalidad Provincial del Santa.

Alicia, la del país de las maravillas del famoso cuento de Lewis Carroll, pregunta al gato de Cheshire en un cierto punto qué camino debía tomar. Cheshire le contesta: “Eso depende mucho del lugar adonde quieras ir. Si no sabes dónde quieres ir, no importa qué camino sigas”. Es el caso del “gobierno” regional y muchas municipalidades en Ancash.

Se ha vuelto una tradición pedirle cuentas de su gestión a las autoridades entrantes para que nos comuniquen que medidas llevarán a cabo los siguientes cuatro años, después de haber conocido las condiciones en que encontraron la institución.

Lejos de mostrarnos eso, organizan sus portátiles, tan aborrecidas cuando no son suyas, para anunciarnos medidas populistas, ideas inconexas, acciones desarticuladas y más promesas; en conclusión, prolongan innecesaria e irresponsablemente la campaña electoral.

Sería injusto pedirle al gobernante resultados en tan corto plazo; pero, lo que sí es exigible es que nos muestre su visión de desarrollo, un constructor de ideas que nos hagan ver qué podemos esperar durante los siguientes cuatro años, que debemos esperar de la autoridad en cada sector, en que tiempo. Ello en Ancash no ha ocurrido aún.

Ancash ha pagado un alto precio por elegir mal a sus gobernantes; la incapacidad, la obsecuencia y adulación favorecieron la presencia de funcionarios enclenques y genuflexos que dieron paso a la corrupción y tocamos fondo. Se dilapidaron once mil millones de soles y no se generó siquiera atisbos de desarrollo, esto nos debe recordar que gastar no es meritorio si no se traduce en inversión para el desarrollo.

En ese contexto, el nuevo gobierno encabezado por el Ingeniero Morillo llegó con la expectativa de hacer la diferencia, para eso contaría con un equipo técnico de polendas que mostró en campaña electoral junto a un interminable listado de promesas y compromisos, que por cierto a diario sigue incrementando.

Los primeros meses demostraron, que no existe la esperada diferencia, que sigue la improvisación, las portátiles, el fanatismo, la adulación y el sectarismo que tanto daño hizo a nuestra región.

A despecho de sus electores y la población en general estos 120 días de “gobierno” se ha caracterizado por los escándalos, designaciones indebidas, denuncias y escándalos y en el mejor de los casos más ofrecimientos de acciones aisladas que no se articulan mediante políticas públicas”.

Esto hubiera pasado inadvertido, pasado a segundo plano si se hubiera mostrado el rumbo que pretende seguir esta gestión, entonces estaríamos pendientes hacia donde se conduce nuestra región de acuerdo a un plan de desarrollo, con plazos establecidos para no generar expectativas que no podrán cumplir.

Se ha reconocido la compra del terreno para la tan anhelada construcción del hospital “La Caleta” de Chimbote, se ha celebrado que se invertirá 12 millones en la lucha contra la anemia ,que es una política nacional realmente, y paramos de contar. Que estas acciones son un acierto por supuesto que sí.

Pero, ¿en qué política pública de salud se enmarcan? ¿Construyendo un hospital se soluciona el problema de la salud de la población? ¿Cómo se gastará los 12 millones?, ¿la anemia se curará solo repartiendo hierro? Se anunció que se construirán mil kilómetros de carretera, muy bien, ¿dónde? ¿Cuáles son las prioridades y cuál es el propósito?

Estas y muchas otras interrogantes se quedan en el aire por la falta de visión de desarrollo y por tanto de un plan articulado que contenga las políticas públicas prioritarias para el desarrollo de nuestro Ancash. Por otro lado, solo hacer carreteras no genera desarrollo por si solo si al mismo tiempo no se brinda asistencia técnica a los hermanos del campo para mejorar sus productos, si no se fomenta formas de organización para vender sus productos, etc.

Sin las medidas no son integrales la carretera solo servirá para mejorar la transitabilidad en beneficio de los que poseen vehículos y de los intermediarios que se aprovechan del campesino pagando precios de hambre porque estos no están en condiciones de sacarlos directamente a los diversos mercados.
Winston Churchill decía que un político se convierte en estadista cuando piensa siguientes generaciones antes que en las próximas elecciones. Lastimosamente, en Ancash aun cuándo nuestro gobernador no ha empezado a gobernar ya le hacen creer que puede postularse a Presidente de la República.

Esas propuestas descabelladas y “ piquichonescas» constituyen un peligro puesto que el gobernante estará tentado, como ya parece estarlo, de cosechar aplausos antes que sembrar desarrollo. Todo poder genera adulación, los adulones sobreviven en la improvisación y la mediocridad, crean burbujas constantes realidades paralelas encegueciendo al gobernante haciéndolo soberbio, intolerante a la crítica y, peor aún, carente de autocrítica. Aborrecen la capacidad y la competencia, la ahuyentan porque es la única manera de no ser desplazados.

Los más perjudicados son el propio gobernante y el pueblo.
Necesitamos un estadista, urge que nos muestren, es más, que nos contagien su visión de desarrollo para Ancash y si no la tienen convoquen a los colegios profesionales, personalidades, a quien pueda aportar a que este gobierno regional sea exitoso. El gobernador Morillo tiene aún una oportunidad inigualable de entrar en la historia, es fácil superar lo que hicieron sus antecesores pero hasta ahora no ha dado muestras que ese sea su objetivo.

Necesitamos que nos digan como harán para: Dinamizar la economía en receso, al mismo tiempo que la diversifican para no depender casi exclusivamente del canon minero; mejorar y aumentar los puestos de trabajo temporales y permanentes, como mejorar la salud de la población incidiendo en la en la prevención y atención primaria; mejorar la calidad educativa desde el Proyecto Educativo Regional.
Solamente para ubicarnos bien en el ránking, si no para que realmente aporte en el desarrollo personal y cultural; desarrollar el turismo, ampliar la frontera agrícola, la siembra y cosecha de agua y la producción pecuaria; reducir los índices de seguridad ciudadana no solamente con represión sino también con prevención etc. etc.

Contrariamente a los que los adulones dicen a diario al oído del gobernador los que comentamos objetiva y críticamente, no somos enemigos, queremos que al gobierno le vaya bien porque así se benefician todos; pero, para eso tiene que reflexionar, evaluar su entorno y comenzar de una vez por todas a gobernar.
Gobernar es conducir, conducir implica fijar un rumbo seguir una dirección.

Como se ha visto en Ancash no tenemos rumbo, entonces no tenemos gobierno; tenemos 120 días de desgobierno. Aún estamos a tiempo, que la historia no se repita; está en manos del Ing. Morillo” gobernar para Ancash”