“Hacia un plan cultural para Lima”, por Angus Laurie

La semana pasada el Ministerio de Cultura anunció que se ha formado una comisión con el reto de elaborar una política nacional de cultura. Según el ministro Salvador del Solar, esta política “permitirá contar con un norte que trascenderá a los gobiernos y más aún con la cercanía del bicentenario”.

Recién en sus primeros pasos, el potencial de tener un plan cultural para orientar las estrategias de una manera transversal puede servir como un guion para orientar a los gobiernos regionales y locales en la formación de sus propios planes. Un plan metropolitano de cultura para Lima, por ejemplo, podría hacer las veces de un plan nacional, consiguiendo un gran impacto para la ciudad, articulando estrategias culturales de una manera sistémica.

El PLAM 2035, que se ha quedado en una repisa desde el 2014, incluía importantes aportes culturales. En particular, poseía un trabajo sobre la infraestructura cultural, con un análisis geográfico que resaltaba la brecha de estos en las distintas áreas interdistritales de Lima.

El PLAM 2035 encontró que más del 80% de los museos, teatros, cines y centros culturales de exposiciones están ubicados en el área interdistrital Lima centro. Sin embargo, los museos que existen están desarticulados entre sí. Un plan metropolitano de cultura puede hacer que funcionen como un sistema, quizás de barrios culturales articulados por un espacio público acogedor, tanto para limeños como para visitantes. Ejemplos obvios podrían incluir el Centro Histórico, Barranco, Pueblo Libre, Pachacámac o el Callao.

Por otro lado, un plan metropolitano de cultura puede desarrollar estrategias para responder a la brecha en este sector. Justamente, ejemplos de otras ciudades como la estrategia de cultura de Londres y el plan de cultura de Chicago tratan de lograr una balanza entre la necesidad de promover la cultura de arriba hacia abajo y apoyarla de abajo hacia arriba. De este modo, se promueve la generación de industrias creativas y la creación de proyectos icónicos para crear una identidad cultural en la ciudad, pensando en el desarrollo y turismo. A la vez, se forman políticas que responden a la brecha de acceso a la cultura en las periferias de estas ciudades.

En este sentido, un plan de cultura a nivel metropolitano tendría que considerar una amplia gama de temas intangibles. Junto a un plan de desarrollo urbano se pueden formar estrategias para promover la música, la danza, la artesanía, la literatura, el arte, la arquitectura, entre otras cosas, y una mejor disponibilidad y distribución de eventos culturales en todas las partes de la ciudad. Más que en equipamiento, su éxito puede estar expresado en la participación y el acceso a la cultura.