Alberto Fujimori: el ping pong que se repite en cada gobierno

Kenji Fujimori ha reclamado que se deje de debatir sobre la vida del ex presidente Alberto Fujimori. “Quiero hacer una invocación, quiero pedir que no se juegue ping pong con la vida de mi padre”, dijo ante la prensa. Pero la verdad es que esta no es la primera vez que este tema ha estado en la palestra política y es muy probable que no sea la última.

“La situación de Alberto Fujimori va a ser una piedra en el zapato para cualquier Gobierno. Lo fue para Alan García, para Ollanta Humala y va a ser para el siguiente, incluso si es que es un mandato fujimorista”, comentó a El Comercio el politólogo Carlos Meléndez.

El problema de este ping pong es que es una partida sin final a la vista. Un debate por naturaleza debe hallar una conclusión, algo que no ha ocurrido con Fujimori desde hace años y que ha vuelto a repetirse ahora, cuando su situación penitenciaria ha quedado en un punto muerto. Por un lado, el fujimorismo exige que el ex presidente condenado sea indultado, mientras que el Gobierno señala que solo se limitará a aprobar un proyecto de ley que pueda llegar a beneficiarlo.

“No se puede jugar ping pong con una pelota que no da bote, con una piedra como es la situación de Fujimori. La salida del fujimorismo va a ser siempre el indulto y eso no es negociable porque les da una mayor trascendencia histórica. En lugar de tener a un presidente con prisión domiciliaria, quieren tener un líder indultado”, añadió Meléndez.

– ¿Quién lanzó la pelota? –
El debate más reciente sobre la posible salida de prisión de Alberto Fujimori surgió cuando el vocero oficialista de Peruanos por el Kambio, Carlos Bruce, dijo en una entrevista a “Perú21” que si de él dependiera sacaría de la cárcel al ex presidente por cuestiones humanitarias. ¿Fue este un movimiento intencionado del Gobierno?

Para el analista político Luis Nunes, no. “Creo que el Gobierno lamentablemente se vio involucrado en este ping pong porque, en el fondo, el presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) desde campaña había dicho que, si era a través de una ley general, firmaría, pero que no accedería al indulto”, dijo a El Comercio.

En esa misma línea opinó Meléndez. “En el Gobierno no existe suficiente materia gris para hacer una jugada de este tipo. Creo que fue algo fortuito creado por declaraciones dadas por voluntad propia de Bruce. No creo que haya una un plan del Ejecutivo por lo que han hecho más es caldear los ánimos con la mayoría fujimorista en el Congreso”, añadió.

– ¿Era necesario? –
A falta de una conclusión a la vista, lo único que cabe preguntarse es qué dejó atrás, entonces, este debate que confrontó a dos posiciones sin ninguna intención de dar marcha atrás.

Nunes considera que no ha dejado nada nuevo. “No ha cambiado la fotografía de antes de la segunda vuelta, donde se ve una confrontación fuerte en la misma sociedad peruana entre el fujimorismo y el antifujimorismo. Eso va a seguir por muchos años más”, indicó.

Así como Meléndez, Nunes considera que el Gobierno ha sufrido un golpe por este debate, ya que ha opacado otros temas de vital importancia como es la reconstrucción. “He visto al presidente del Gabinete, Fernando Zavala, muy incómodo con esto porque se debería tener unidad frente a un desastre y el ping pong generó un ruido innecesario”, dijo.

Para Carlos Meléndez, el ruido también fue en vano pero, además, perjudicial a largo plazo. “Ahora queda un sentimiento de revancha. Viene la interpelación contra Carlos Basombrío y van a haber nuevos choques porque, lamentablemente, este Gobierno no ha sabido manejar el tema. No se necesitaba generar la ilusión de una libertad de Fujimori para obtener una aprobación al plan de reconstrucción. Ejecutivo y Legislativo han cooperado en los temas de fondo, de manera apática pero juntos finalmente”, dijo.